Ella, naturaleza pura en Sri Lanka

En el post de hoy os traigo varias recomendaciones, tips y consejos para aprovechar al máximo tu estancia en Ella, en las tierras altas de Sri Lanka.

   Nuestro día empezó temprano y después del desayuno cogimos nuestras mochilas, salimos del Forest Paddy hostel y nos dirigimos hacia el puente de los nueve arcos “9 Arch Bridge”.

Desde el centro del pueblo tardamos alrededor de 1 hora. Es muy fácil llegar, está indicado y si te pierdes los locales siempre se ofrecen a ayudarte. Aunque algunos al final te pondrán la mano para que les den propina, pero no todos son así, la mayoría son muy amables y serviciales.

Al puente también se puede ir desde la estación de Ella y es más rápido. Os situáis en la estación y dejando el pueblo detrás, caminar hacia la derecha sobre las vías durante media hora y después del túnel encontraréis el puente.

   Nosotras hicimos el camino más largo por varios motivos, uno de ellos era por no volver hacia atrás por el mismo camino después. También por las vistas.

Si es cierto que sobre la vía del tren también encontrarás paisajes interesantes, pero nuestra excursión hacia el puente fue de lo más atractivo. Caminamos rodeados de jungla, huertos, laderas y colinas hasta que dimos a parar con la casa de un señor muy amable. Nos ofreció té y nos invitó a relajarnos en su improvisada terraza natural. Nos informó de los horarios en los que pasaba el tren y todo ello solo a cambio de que le dijéramos a la gente que subiera a verle. Todo un lujo a cambio de publicidad.

   Los horarios en los que el tren pasa sobre el famoso puente son los siguientes:

 

   Una vez en el puente, esperamos a que pasara el tren, y aquello fue como estar dentro de una película. El paisaje, el momento y la compañía hicieron de aquel instante uno especial en el viaje. Ver video AQUI.

 

Seguimos por el túnel y caminamos media hora hasta la estación de Ella. La dejamos atrás y buscando la entrada al camino que nos llevara hacia lo alto de la montaña nos perdimos. La verdad no está bien señalizada así que ir con cuidado de no pasar de largo.

   La entrada está justo al lado de un árbol, en una bajada que en unos 10 metros llega a un puente sobre un pequeño río. Ese es el camino. Os parecerá que estáis en medio de la jungla y de repente en una finca privada, no os preocupéis. Nosotros encontramos un local que al vernos perdidas nos guió hasta la cumbre descalzo. Por supuesto le tuvimos que pagar.

   Ella es muy diversa y durante la subida encontraréis muchos paisajes que fotografiar, cuestas empinadas, bosques frondosos, alguno devastado por el fuego…

 

   Casi muero por el camino, no os olvidéis de llevar agua y algún complemento vitamínico, hace mucho calor. Yo me mareé un poco, pero tomando agua, un poco de dextrosa (Gracias a mis compis de viaje) y haciendo las paradas debidas me recuperé y conseguimos llegar a la cima.

   Después de unas 2 horas subiendo la montaña de la muerte nos encontramos con unas vistas que quitan el hipo.

   Es verdad que en las tierras altas de Sri Lanka hace más fresquete, pero se me había olvidado con el sofocón de la subida. Así que llevaros algo de abrigo, una chaqueta fina o sudadera, porque al llegar arriba la necesitaréis. Nosotras pillamos un día nublado pero aun así lo recomiendo porque las vistas son espectaculares.

 

 Después de relajarnos y hacer las obligadas fotos en Ella Rock, nos pusimos en marcha para el descenso. No podíamos perdernos esta vez, teníamos de guías improvisados un par de perros muy majetes a los cuales bautizamos Ella y Él. Nos acompañaros hasta las calles de Ella, donde nos dimos cuenta de que estábamos hambrientas y eran las 3 de la tarde.

 

   En Ella la gastronomía no es muy variada sino más bien turística así que nos decidimos por unos sándwiches y una hamburguesa, que nos lo merecíamos después de haber andado ¡20 kilómetros! 

 Como todavía no era muy tarde, fuimos a ver las Rawana Waterfalls. En el mismo pueblo pasa un bus local. Solo hay una parada de bus y si preguntas por ella te indicarán fácilmente. Está al final de la calle principal, después del cruce.

   El bus cuesta unas 25 Rupias (0.15€) un precio de risa, por un trayecto de 15 minutos. Las cascadas son preciosas, aunque no se puede acceder muy bien a ellas. Nosotras nos bajamos, echamos la foto y nos volvimos. El lugar está en medio de la carretera así que no hay mucho más que hacer.

Volvimos en bus por el mismo precio, pero esta vez el autobús iba llenísimo y nos tuvimos que agarrar como pudimos en la puerta a la aventura, intentando no caernos. Cuando pensábamos que ya no cabía ni un alfiler en el bus, subía mas y más gente… Una experiencia que no podré olvidar. Mezclarte con locales a niveles de ROZARTE literalmente con desconocidos y que sea tan “normal”. Los aforos en el transporte público de Sri Lanka son muy relativos.

Si os ha gustado el post o tenéis alguna pregunta podéis dejarlo en la caja de comentarios a continuación.

Creadora de Mundo Mahalo.
Extrovertida con pasión por viajar y compartir las experiencias con el mundo ya sea escribiendo, por video o por fotografías.
Amante de las tortugas, los idiomas y las locuras.
Animadora de profesión viajera por vocación.

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