Cuaderno de bitácoras – Capitulo 1

Últimamente amigos y conocidos no dejan de hacerme preguntas que me resultan bastante graciosas. ¿Por qué parte del mundo andas? Qué bien vives, ¿no? ¿Cuánto tiempo llevas de vacaciones? ¿Pero tu trabajas?

Lo cierto es que llevo ya 3 meses a bordo de un crucero. Si, no dejo de ir de un lado para otro, pero no hay que olvidarse de que estoy aquí por trabajo.

Así que sí, vivo en un barco, trabajo en un barco y digamos que no sabría decir con exactitud ahora mismo en que parte del mundo ando; quizá en medio del océano sería una respuesta bastante acertada.

Para poder explicar porque decidí embarcarme, y nunca mejor dicho, en esta nueva aventura, tengo que empezar desde el principio.

Desde muy pequeña siempre he estado rodeada de mar. Mi padre tenia una pequeña barquita a vela, y yo y mi hermana navegábamos con él durante los veranos en la playa de la Pineda, Tarragona.

Cuando ya fuimos un poco mas mayores nos sacamos el título de submarinismo e íbamos a bucear los fines de semana.

No recuerdo un verano de mi vida que no haya sido junto al mar.

Años mas tarde, mi padre compró un velero. Y yo me empeñé en sacarme la licencia para poder tripularlo. Así fue como conseguí mi título de Patrona de Embarcaciones de Recreo a motor y vela.

Volviendo al tema, por una parte, está mi unión, o llamémosle obsesión con el mar, por viajar, hambrienta por ver mundo.  Por otra, mi “profesión” vinculada al turismo y los niños.  Yo solo sabía que quería trabajar en un barco para el turismo. 

Así fue como se me encendió la bombilla y dije; ¡Que coño!, ¡Yo quiero trabajar en un crucero!

Y para ser sincera el camino hasta lograrlo no ha sido nada fácil. Eso si, el primer paso siempre es ese, dar el primer paso y aplicar.

Apliqué y al poco tiempo me citaron para una entrevista via Skype. La entrevista fue genial. Al día siguiente me confirmaron que había sido seleccionada para las audiciones en Londres.

¡¿Londres?! Tardé un par de días en asimilar que mi decisión podría cambiar mi futuro, pero lo vi claro. Compré mis billetes y me planté en Londres, ¿que tenia que perder? Como mucho el dinero del vuelo y la estancia. Pero las ganas me podían.

La audición fue interesante. Nos citaron a unos 20, nos dieron un discurso de presentación de la compañía y poco a poco nos iban llamando de uno en uno para nuestra entrevista personal.

Tuve la gran suerte de que la persona que me entrevistó me transmitió tan buena onda, que antes de sentarme yo ya sabía que lo tenia todo hecho. Me sentí tan cómoda como si me estuviera tomando una cerveza con una amiga.

Una semana después me confirmaron que había pasado con éxito la audición y que empezaba el proceso de papeleo para poder embarcar.

Éste fue el proceso mas largo y el que menos gusta. Visados, certificados, revisiones, cursos… un sinfín de trámites.

Casi 4 meses después de la primera entrevista, por fin había conseguido reunir todos los documentos, sin olvidar mi Visado tan preciado… ¡estaba lista para mi aventura!

Cuando por fin me asignaron un barco me lo comunicaron apenas con 2 semanas de antelación. Esas 2 semanas pasaron volando y a la vez fueron eternas, no se si tiene sentido, pero así fue. Cuando me quise dar cuenta ya estaba aterrizando en Miami, Florida.

¡Madre mia! ¡Mi primera vez en Estados Unidos!

Estaba cagada de miedo. Nerviosa por mi nuevo trabajo. Feliz por el nuevo comienzo en tierras americanas. Un sinfín de sentimientos.

La primera noche en Miami la pasé en un hotel que me asignó la compañía de cruceros. Todo pagado y una súper habitación en un hotel espectacular. La cosa empezaba genial.

 Una cosa que me sorprendió de Miami, es que todo el mundo habla español. Desde agentes en el aeropuerto, los taxistas, por la calle, en todas partes… Me pareció muy interesante.

Llegó el día tan esperado. Nerviosísima me dirigí a mi punto de recogida con todo mi equipaje (que no era poco). Mi transfer hasta el puerto llegó con un poco de retraso pero aún así todo fue sobre ruedas. Y ya llegando al puerto pude ver por la ventana lo que iba a ser mi hogar por el resto del año.  El Carnival Sensation.

Es uno de los barcos medio-pequeños de toda la flota de Carnival. A mi me pareció enorme y espectacular la primera vez que lo vi y después de varios controles y chequeos de seguridad, ¡por fin subí a bordo!

En seguida conocí a la que iba a ser mi supervisora, la cual me tranquilizó bastante porque me transmitió bienestar y me hizo sentir como que ya había llegado a “casa”. Fuimos a comer y me mostró mi cabina. Me asignaron una cabina compartida con otra compañera que también había llegado ese día a bordo.

En ese primer día nos dieron muchísima información sobre el barco. Una visita guiada para conocer donde estaba todo. Yo sólo pensaba, “Señor, acabo de subirme al barco hace apenas 1 hora, no tengo ni idea de donde está popa, proa, babor o estribor ahora mismo. Deje algo de información para mañana que hoy ya me he saturado.” Pero el oficial, italiano, no paraba de hablar y señalar, subíamos un piso más, más indicaciones, otro piso más… ¿Pero cuantos pisos tiene éste barco?

Menos mal que es de los pequeños…

Por fin se terminaron los tours con el oficial. Mi compañera y yo volvimos a la cabina pero apenas unos minutos mas tarde, nuestra supervisora nos llamaba para continuar con nuestro primer día de formación. Bromeando nos dice, “¿Estáis listas? ¡A trabajar chicas!”.

Fuimos a conocer el resto del equipo y efectivamente empezamos a trabajar ese mismo día. Fueron tareas fáciles y para conocer el terreno, nuestra supervisora se aseguró de que no nos explotara la cabeza con tanta información en el primer día. Mi cabeza estaba saturada pero al fin pude darme cuenta de dónde estaba y qué estaba haciendo. Terminé el día tumbada (por que no hay espacio suficiente para sentarse…) en mi litera con una sonrisa de orgullo y felicidad.

Desde entonces y hasta el día de hoy he recibido mas formaciones (barco, niños, políticas de empresa, seguridad a bordo, evacuaciones, simulacros…) y cursos que en toda mi vida escolar. Me falta pared en mi cabina para colgar los diplomas, si los junto todos, hago un libro. Al igual puedo sacar hasta una trilogía.

Mi trabajo es básicamente encargarme de los niños a bordo cuando los padres no quieren saber de ellos. Bueno, al igual dicho así suena un poco mal.

Nuestro MiniClub se llama Camp Ocean y nos encargamos de cuidar y realizar actividades para niños de 2 a 11 años separándolos por grupos de edades.  Quizá así suena algo mejor, ¿no? La verdad es que me encanta mi trabajo y lo estoy disfrutando muchísimo.

En realidad el trabajo es muy parecido al que he estado haciendo los últimos años aunque ahora es a bordo de un crucero.

En estos 3 meses ha pasado de todo: fiestas, broncas, excursiones, despedidas, más fiestas… Pero pese a los malos momentos (los altibajos son inevitables en cualquier lugar del mundo) que haya podido haber, dentro o fuera del trabajo, la experiencia está siendo muy positiva.

Estoy aprendiendo muchísimo de esta aventura tanto a modo personal como profesional. Llega un momento en que las personas ya no crecemos más en altura, pero sí en conocimiento y en experiencias. Bueno y algunos a lo ancho también…

Nuestro barco realiza cruceros de 4 o 5 días, básicamente en el Caribe y otros lugares. Así que cada 4 o 5 días estamos de vuelta en Miami.

Os dejo por aquí algunos de los paraísos que visito cada semana, y no es que quiera poneros los dientes largos: Cozumel (México), Georgetown (Gran Caimán), Nassau (Bahamas), Grandes Turcos y Caicos, Ocho Ríos (Jamaica), Cayo Hueso (Florida).

Poco a poco iré compartiendo por aquí mis experiencias en cada puerto. Qué hacer, donde ir o no ir. Así que, si habéis estado en alguno de esos lugares o os gustaría, se aceptan peticiones, sugerencias, consejos…

Hasta aquí mi primer post en éste nuevo apartado, que no sé bien como llamarlo; igual lo llamo simplemente “Cuaderno de Bitácoras”. ¿Que os parece?

Si has llegado hasta este punto, mil gracias por leer éste post. Se agradecen comentarios y si te apetece, también puedes compartirlo.

¡Hasta la vista, turista!

Mahalo

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About Cristina.T

Creadora de Mundo Mahalo. Extrovertida con pasión por viajar y compartir las experiencias con el mundo ya sea escribiendo, por video o por fotografías. Amante de las tortugas, los idiomas y las locuras. Animadora de profesión viajera por vocación.
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